Casa Vihara: un espacio con volúmenes que resaltan la naturaleza

Su disposición de niveles y escalinatas exteriores revelan el espacio de manera gradual

por a! Diseño / Redacción

18 de mayo de 2026

Hay territorios donde la vida se organiza alrededor del agua, donde la luz se filtra entre ramas y la vegetación define la manera en que se mueve el aire.  En esos paisajes, la arquitectura no busca imponerse, sino aprender de la forma en que el entorno se entrelaza, del modo en que agua y tierra conviven como lo hacen en un manglar. Desde esa lógica nace el proyecto de Casa Vihara, ubicada en Tulum, Quintana Roo y diseñada por Di Frenna Arquitectos: como una prolongación natural de ese ritmo, adoptando su manera de abrirse, protegerse y guiar el movimiento.

El acceso a la casa ocurre entre dos volúmenes que conforman una primera capa de privacidad. Al atravesar este pasaje, el visitante entra a un patio desde el cual se revela la fachada principal. Desde ese punto, la casa se abre hacia sus espacios interiores, privilegiando la vida alrededor de sus patios y jardines. A partir de ahí, la casa se organiza en niveles que se conectan mediante escalinatas exteriores. Estos cambios de altura acompañan el recorrido y permiten que el espacio se revele poco a poco.

La volumetría está compuesta por cuerpos que se proyectan y se retraen, casi como si la casa extendiera sus límites hacia los dos paisajes que la rodean: la densidad de la selva y la presencia del mar. Esa tensión entre ambos horizontes se hace visible en la manera en que los volúmenes se orientan y responden al entorno.

En el corazón del proyecto aparece un patio principal que protege las fachadas interiores del sol y regula el clima de las áreas sociales. Alrededor de este vacío se organizan la sala, el comedor, la cocina y la terraza, acompañados por la presencia constante del agua y la vegetación. En la planta alta se encuentran las recámaras, dispuestas de manera que puedan abrir sus vistas tanto a los patios interiores como hacia los horizontes más amplios que rodean la casa.

En la azotea, una terraza con fire pit y una alberca adicional ofrecen un punto elevado para contemplar. Desde ahí, un domo de cristal se abre hacia la doble altura de la sala y el comedor, permitiendo que la luz natural atraviese el agua y proyecte reflejos cambiantes sobre los muros. La materialidad de Casa Vihara responde al clima y a la necesidad de bajo mantenimiento: un concreto tropicalizado, acompañado por acentos de acero negro y madera de la zona que aporta calidez. La neutralidad del concreto permite que el verde de la vegetación resalte y se vuelva protagonista. En medio de este conjunto aparece la escalera principal, una pieza escultórica de concreto cuyo trazo, al recorrer los distintos niveles, evoca la geometría de una greca prehispánica reinterpretada para el presente.

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