IKCHA

VIENTO Y LIBERTAD

Diseño, arquitectura, arte y alquimia se unen en piezas de joyería creadas para trascender, así podríamos definir el trabajo de Ikcha, firma creada por Elisa Garza y Abraham Merla, y que está celebrando su primera década de vida.

“Los momentos y los sueños pueden ser inmortalizados”, Elisa Garza

Elisa Garza, diseñadora industrial y Abraham Merla, arquitecto, se conocieron hace casi 10 años, gracias a una amiga que los presentó mientras los tres daban clases en una universidad en Monterrey, Nuevo León, de donde ambos son originarios. Ella era la coordinadora de la carrera de modas, daba clases de diseño de accesorios y él daba clases de diseño de proyectos con enfoque social/cultural y mercadotecnia del arte.

“Creemos que los momentos y los sueños pueden ser inmortalizados”, así se presenta Ikcha.

“Como alquimistas, somos un puente entre el mundo de las ideas y el mundo de la materia. Aprovechamos la esencia de nuestros clientes para crear una pieza de arte portátil que unifica los metales más nobles del universo, las piedras más preciosas de la tierra y las emociones más profundas de la persona”.

En 2009, Elisa Garza viajó a Buenos Aires, Argentina a tomar cursos de especialización en Diseño de Joyas y Fabricación de Joyas. A su regreso fundó Ikcha y promovió su trabajo en la galeria donde trabajaba Abraham Merla, quien pasó de ser su galerista, después se convirtió en su pareja, luego en su socio, y hoy son una familia.

A 10 años de su fundación Ikcha se ha diversificado en tres áreas: Colecciones de Joyería, Experiencias de Pareja y Clases de Joyería.

¿Cómo nace Ikcha?

Elisa: después de mi especialidad en diseño y fabricación de joyas en Argentina, regresé a México y decidí fundar una marca que integrara la manera artesanal de fabricar pero con el conocimiento de los procesos del diseño industrial, sumando las emociones de las personas, y así plasmar todo esto en piezas de joyería.

Empecé Ikcha yo sola, todavía no conocía a Abraham. Originalmente la marca estaba enfocada hacia mujeres pensando en cómo podíamos sentirnos libres; el nombre de Ikcha significa “viento y libertad” en maya. Desde que se integró Abraham a la marca, nuestra filosofía ha estado madurando, así como nosotros también vamos creciendo.

Abraham: yo trabajaba en una galería con artistas internacionales, nacionales y locales, y Elisa era una de nuestras artistas locales, eso nos llevó a conocernos aceleradamente. Me fui enamorando de la joyería y de la diseñadora, nos hicimos novios, pareja, y luego socios.

Ikcha tiene una visión muy particular, no es nada superficial ni se enfoca sólo en la producción en serie, nos importan mucho las emociones de las personas, porque son un reflejo de su mente superior. No somos sólo diseñadores de joyería, nos consideramos alquimistas, porque tenemos una visión holística del universo que se plasma en nuestro trabajo.

¿Cómo definen el estilo de Ikcha?

Elisa: estamos influenciados por la música, el arte, las culturas y tradiciones de diversos países, y eso se ve reflejado en nuestro trabajo, nos gusta decir que nuestras joyas son mexicanas universales.

Abraham: es arte trascendental, como decía Elisa, la empresa es un reflejo de nosotros. Parte de nuestra visión es trascender el espacio y el tiempo con joyería única, y es justo este enfoque alquimista el que nos lleva a darnos cuenta de que la realidad física no es la única realidad que existe, y esto se hace presente en nuestro trabajo.

¿Cómo eligen sus principales materiales?

Elisa: empecé trabajando con plata, y debo confesar que no quería saber nada del oro, me parecía pretencioso, y tampoco trabajaba con diamantes, porque tradicionalmente en una pieza de joyería que lleva una gema, el trabajo del diseño de la montura se vuelve muy básico, lo que destaca es la piedra. Esa era mi visión al inicio.

Con el paso del tiempo y sumando conocimientos de alquimia, nos dimos cuenta del poder emocional y energético del oro, y también cambió nuestra visión sobre las piedras preciosas, son en realidad una fotografía de la tierra, un pedacito de un instante de lo que pasó en determinado lugar del planeta, con cierta temperatura, con cierta presión, con ciertos ingredientes; no existen dos piedras idénticas, ahora amamos las piedras preciosas.

Abraham: a través de la alquimia descubrimos que hay siete metales sagrados, y que se relacionan con los siete chakras -centros de energía que componen consciencia y el sistema nervioso del ser humano-.

También aprendimos que la plata se relaciona con la luna y con la mujer, y que el oro representa al sol y al hombre, ambos son de lo mejor del universo; las piedras lo mejor del planeta y las emociones lo mejor de las personas. Los metales, las piedras y las emociones son los tres elementos que dan forma a nuestro trabajo.

¿Cómo evalúan estos 10 años de Ikcha?

Elisa: fue complicado el inicio, siempre había alguien que nos decía que no íbamos a vivir de este negocio, y al ver el camino que hemos recorrido es increíble. En 10 años lo hemos logrado, es un negocio familiar que sigue en crecimiento, pero además hemos creado diseños, por ejemplo argollas de matrimonio, que han impactado a muchas personas, y que ahora forman una familia, eso nos enorgullece en estos 10 años.

Abraham: un eslogan de Ikcha es “where jewelry becomes an experience”, y es lo que hacemos. Tanto en nuestras piezas como en las clases que impartimos en nuestro taller rompimos el paradigma del diseñador de joyería, quien muchas veces es celoso de lo que sabe y no quiere compartirlo, nosotros al contrario le explicamos al cliente y al alumno todo lo poco o mucho que sabemos.

Elisa: nos decían que estábamos enseñando nuestro trabajo a la competencia, pero nosotros creemos en la idea de comunidad. Compartimos lo que sabemos y guiamos a quienes estudian con nosotros a que vayan creando su propio camino; ellos tendrán su propio diseño, su estilo y su técnica.

¿Cómo funciona la tercera parte de Ikcha, las Experiencias de Pareja?

Elisa: tenemos distintas experiencias para la pareja. Una es poder hacer un anillo de compromiso único para ellos, es un trabajo como de psicólogos, conocer perfectamente a los dos, qué significan el uno para el otro, lo que han vivido juntos, sus anhelos y sus miedos. Todas sus historias, y sus emociones las volcamos en formas, colores y texturas, y cuando ven ese diseño, emocionados se reconocen en esos anillos.

Otra experiencia es cuando los novios nos visitan al taller y viven la experiencia de hacer ellos sus anillos de boda. Generalmente llegan con un poco de miedo, pensando que no van a quedar bien, pero durante un proceso que dura de seis a ocho horas, pasan por muchas emociones, desde los nervios de hacerlo mal, hasta la emoción de reconocer que lo están logrando.

Abraham: es un trabajo en equipo totalmente. Una vez nos dijeron: “llevamos un año en pláticas pre matrimoniales, pero aprendimos más de nosotros y de vivir en pareja en esta experiencia”.

Durante el proceso salen a la luz diferencias y roces, y es interesante porque están haciendo juntos el símbolo de un ciclo, un anillo que representará un primer logro en equipo, su pareja y su matrimonio. Son muchas emociones y al final tienen un par de anillos, ante su cara de sorpresa al reconocer que ellos los hicieron; ya no son sólo un pedazo de metal, son joyas que ellos manifestaron, que sólo ellos tendrán y que siempre les van a recordar las emociones que vivieron ese día, es una historía que podrían platicarle a sus nietos. Y para nosotros se vuelve una experiencia muy satisfactoria.

¿Cómo funciona la comercialización de Ikcha?

Elisa: debido a la situación provocada por el Covid-19, actualmente, para la parte de las Colecciones de Joyeria, sólo vendemos a través de nuestra tienda virtual www.ikcha.com. Y para las Experiencias de Pareja estamos trabajando online con videollamadas, pero es algo que ya conocíamos bien, hemos trabajado con parejas de todo Mexico, de Nueva York, y de otras ciudades del mundo, y Las Clases de Joyería estamos en el proceso de migrarlas a clases en línea, y pronto retomaremos las clases presenciales con grupos pequeños con todas las precauciones.

Abraham: para las piezas únicas generalmente enviamos por mensajería los modelos en cera, de argollas matrimoniales o de pedidos especiales, y nos envían el prototipo de regreso con sus ajustes y comentarios, ahora seguimos trabajando de la misma manera.

¿Cuáles son los próximos objetivos y retos de Ikcha?

Abraham: a corto plazo, con motivo de los 10 años de Ikcha, vamos a donar un porcentaje de nuestras utilidades para plantar más árboles para ayudar a mejorar la calidad del aire de Monterrey, que es una de las ciudades con mayor contaminación en Latinoamérica. El significado de Ikcha es viento y libertad y sentimos la responsabilidad de ayudar a la mejora de nuestro propio aire.

Elisa: nos vemos en el futuro siguiendo con el objetivo de crear experiencias positivas, tal vez no sea sólo a través de la joyería y dar clases, tal vez mañana sea ropa, arte objeto, o alguna otra expresión que impacte de manera positiva en la gente y en la comunidad.

#serUDEM

Aunque Elisa Garza y Abraham Merla estudiaron sus licenciaturas en la Universidad de Monterrey (UDEM), no se conocieron hasta casi 5 años después de concluir sus estudio. Aquí nos comparten sus experiencias en sus respectivas licenciaturas.

¿Qué los hizo elegir a la UDEM para estudiar su licenciatura, en Diseño Industrial y Arquitectura, respectivamente?

Elisa: desde muy chica tenía la inquietud de construir cosas, de transformar la materia en objetos, y quería encontrar una carrera que me permitiera continuar con este interés. Cuando conocí el diseño industrial, me parecía que se enfocaba en la producción de artículos comerciales, pero mi interés también estaba en lograr un balance entre las personas y las emociones, ir más allá de la producción, materiales y comercialización; y la licenciatura en la UDEM me daba todo eso. Además del sentido humanista, podía conectarme con otras carreras, y cursar materias como historia del arte, sociología, psicología del mexicano, o historia del consumo en México, y esta formación me ayudó a complementar mis estudios.

Abraham: a mi me gustaba el arte desde niño. Mi hermano había estudiado ingeniería industrial en la UDEM, y me recomendó cursar esta carrera y continuar en el arte de forma paralela. Estudié un año la Licenciatura en Ingeniaría Industrial, y me di cuenta que realmente quería vivir 100% del arte, entonces debía decidir entre seguir o cambiar de carrera, y me encontré con la arquitectura como un arte mayor, donde podían convivir con otras disciplinas.

Busqué la carrera en otras universidades, pero al final me quedé en la UDEM, fue como encontrar un punto medio en donde se unía todo lo que me interesaba. Gracias a la UDEM pude estar en contacto con todas las artes que me gustaban y conocer el lado tanto espiritual como técnico de la profesión.

¿Cuáles son las enseñanzas obtenidas en la UDEM que permanecen hasta hoy en su práctica profesional?

Elisa: como diseñadores tenemos que ser universales, y conocer de otros temas, por ejemplo de música, de historia o psicología, y al diseñar todo ese conocimiento se vuelca en un producto. Esa es la principal enseñanza que me dejó la UDEM, en el momento que pude tomar materias que no estaban relacionadas directamente con el diseño, y que me ayudaron a tener siempre la mente abierta.

Abraham: a mí también me dejó el poder compartir con personas de otras carreras, al final todo se fue conectando. La UDEM te permite explorar artes y ciencias que terminan ayudándote a crear tu propia carrera, tu propio camino. Pero además muchos de los compañeros que conocimos en esas clases curriculares y extra curriculares ahora son nuestros clientes y mejores amigos.

¿Cómo influyó su formación en la UDEM para evolucionar del diseño industrial y la arquitectura a la joyería?

Elisa: el diseño industrial tiene que ver con procesos, costos, aprovechamiento de material, y con tener en cuenta al usuario, todo esto se parece al diseño de joyería pero lo hago mucho más artesanal y personal, y ahora sumamos elementos de alquimia.

Abraham: con mi formación como arquitecto con un año de ingeniería industrial, quería lograr a través de algún arte poder mejorar el mundo de una manera sustentable y creo que en la joyería -que a veces bromeo diciendo que es arquitectura universal en miniatura- se une todo lo que me encanta y que nos ha permitido mejorar el mundo a través de cada persona, cada familia y cada ciudad a la que llegamos con nuestras creaciones. !

www.ikcha.com