Luis Manuel Villarreal

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En entrevista exclusiva para a! Diseño, Luis Manuel Villarreal, animador mexicano quien fue miembro del equipo galardonado con la estatuilla dorada a Mejor Cortometraje de Animación en la edición 92 de los Premios de la Academia por Hair Love (2019), habló sobre su incorporación al proyecto, el Premio Oscar y la importancia del merchandising en la industria de animación en México.

La animación en México y el Premio Oscar
por Gerardo Villarreal

Villarreal, quien cuenta con más de 20 años de experiencia profesional, asistió a un evento a finales del 2018 donde conoció a gente de diversos estudios estadounidenses, como Disney y Warner, y entre ellos a Michael Owens quien vio su material y lo contactó con unos amigos que necesitaban apoyo en unas animaciones.


“En cuanto me incoporé al proyecto me hicieron firmar un contrato de confidencialidad, tuve una junta con los directores a través de Skype, quienes me enviaron el animatic con las escenas a trabajar, y me explicaron qué esperaban de cada personaje. Y bueno, uno nunca se imagina qué es lo que va a suceder con los proyectos en los que colabora, de pronto escuché que el cortometraje iba muy bien y se colocó dentro de los 200 considerados al Oscar, después avanzó hasta los 10 y finalmente entró en la lista de los últimos 5. Hair Love (2020) ganó y con ello llegó la felicidad porque tu trabajo es reconocido”, compartió.

Asimismo, el animador mexicano mencionó lo agradecido que estuvo con el estudio Six Point Harness por confiar en él y asignarle tres de las escenas más importantes del cortometraje, donde existe la mayor interacción de personajes.

“Hay tres escenas que son justamente el giro específico en la historia. Una donde el papá está enojado con la niña porque ella está haciendo mucho desorden y él trae todo el peso encima porque la esposa está en el hospital; otra donde después de regañarla él se disculpa con ella, hacen las paces y la ayuda con el cabello, y la última donde la familia se encuentra en el hospital, el papá le da las flores a la mamá, se abrazan y la niña se vuelve el lazo entre los dos.

“Aunque fueron escenas con una duración de entre seis y diez segundos, la calidad con la que se realizó tomó tiempo. No son animaciones que se puedan hacer en tres días, son más complejas que eso, se debe tener un estudio y control absoluto de la escena previo a su animación”.


“De hecho, cuando me invitaron a los festejos con el Premio Oscar en los estudios de Sony me comentaron justamente eso, que me habían tocado las escenas más bonitas. Yo les agradecí por confiar en mí a pesar de tener a Bruce W. Smith en el equipo, un animador que tiene la experiencia de haber hecho a Kercha, en Tarzán (1999) y al Dr. Facilier, de La princesa y el sapo (2009)”, comentó.

Además, destacó el conocimiento que debe de tener un director de estudio sobre sus colaboradores para identificar las habilidades especificas de cada uno y así asignar una labor que permita resaltar el talento de los animadores.

“Normalmente se asignan con base a las habilidades del equipo de trabajo que tengas, debes conocer las características en tus animadores. Eso me sucedió en las escenas que me asignaron a mí, ellos (Six Point Harness) vieron mi demo y a partir de ahí supieron lo que yo podría aportar”, señaló.

En cuanto a los estudios de animación mexicanos en comparación con los del resto del mundo, el director de Jugando en Serio mencionó que la diferencia es muy notoria ya que los modelos de trabajo son muy específicos, todos saben trabajar en equipo y cada uno tiene un peso específico en la producción.

“En países como Francia, Estados Unidos y España, donde se hace muy buena inversión en la animación, los procesos son muy específicos, todo el mundo sabe que se tiene que trabajar en equipo y que existe un líder de proyecto por una razón. En México, desgraciadamente, todos trabajan por su lado y no le ponen atención al responsable, pero estoy seguro que si copiamos los modelos correctos para hacer las cosas bien, veremos los resultados en la pantalla”, aseguró.

De igual forma, la percepción que se tiene sobre la animación mexicana desde el extranjero deja mucho que desear y es que la mayoría piensa que es muy mala por la carencia de planeación, visión y merchandising.

Para sostener una producción debe haber un estudio de mercado acompañado con merchandising en donde las ganancias del trabajo hecho provoquen que la siguiente película ya no se haga con dinero del gobierno, sino con el de esa cinta, o que se hable tan bien del filme que haya inversionistas interesados en colaborar.

“Hace seis años, Cars (2006) ganaba 2 billones de dólares sólo con merchandising y ni se diga Frozen (2013). Una película o serie, es un comercial, uno no gana de la película. Claro, la historia es importante, pero el negocio está en la venta de merchandising”.

“Aquí se juega a ser directores; esa es otra diferencia con el extranjero, ellos tienen una visión. Somos uno de los países donde más dinero deja el cine y no formamos parte del negocio, por eso no tenemos una industria de animación fuerte”, concluyó.

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