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Robot apoyaría salud pública

Proyecto de estudiantes de la UDEM

Los servicios públicos de salud podrían tener, para 2030, un aliado en un asistente no humano que verificara la presión arterial, los niveles de glucosa, la temperatura e incluso aplicar los test para detectar coronavirus, de acuerdo a un proyecto realizado por un equipo de alumnas de la Universidad de Monterrey (UDEM). 

En el verano de 2020, las alumnas de la Licenciatura en Diseño Industrial, Ana Paula Treviño, Marcela Alejandra Juárez y Andrea Plancarte, presentaron el proyecto Ginkoba, con la asesoría de las profesoras Melissa Díaz y Cynthia Ortiz. Es un ejercicio de análisis de diseño prospectivo sobre un modelo de asistente robotizado que apoyara las labores preventivas de un sistema de salud estatal y federal. 

El equipo estudiantil diseñó Ginkoba como un asistente de inteligencia artificial para brindar atención médica básica que proporcionara diagnósticos precisos y monitoreo de salud personalizado, a través de equipos médicos no invasivos, considerando las tendencias tecnológicas y su proyección hacia 2030. 

Con base en informes de Naciones Unidas, el trabajo destaca que, en 2030, 167 millones de niños vivirán en pobreza extrema en el mundo y, en 2050, una de cada seis personas tendrá más de 65 años, por lo que es necesario trabajar para mejorar las condiciones sanitarias. 

“Acababa de empezar la pandemia (cuando inició la investigación) y lo que nos sorprendió es cómo todos los sistemas de salud estaban basados en que tienes que estar forzosamente en un hospital o un lugar donde haya un doctor para poder recibir atención médica”, expuso Ana Paula. 

De ahí, partió la reflexión sobre cómo crear un sistema descentralizado de salud para el futuro, lo que también puede extenderse a cualquier otro servicio ‒legal, comercial o social‒ para personalizarlo en el usuario. 

Ginkoba tiene el potencial de llegar a las poblaciones vulnerables como una ramificación del sistema de salud pública para reducir las brechas en la cobertura de la salud, debido a las limitaciones geográficas y socioeconómicas. 

Marcela Alejandra mencionó que realizaron un estudio de causas de mortalidad a nivel internacional y descubrieron que, entre las principales causas de deceso en los países en desarrollo, aún destacan las enfermedades de vías respiratorias, mientras que, en los países desarrollados, la mayor parte de las enfermedades mortales son más complejas. 

“De ahí surge la idea de que este robot esté al alcance de cualquier persona, aquella que viva en una comunidad a la que no puedan llegar brigadas médicas o alguien que pueda cubrir el costo”, explicó. 

Según el trabajo de las alumnas, el robot permitirá al paciente tener consultas médicas digitales con especialistas en todo el mundo, realizarse análisis instantáneos, recibir tratamiento y rastrear enfermedades preexistentes. 

El proyecto tuvo como objetivo crear una interfaz que el usuario pudiera manejar de forma intuitiva, que resultara un objeto familiar a la población ‒pero que no pareciera humano, porque despierta temor‒, aunque con una estética versátil, que trabajara con energía limpia ‒por sus paneles solares inalámbricos‒ y fuera de fácil mantenimiento, además de asegurar una esterilización automática. 

El equipo robótico está diseñado para contar con un desfibrilador, dispositivos para medir la temperatura y la presión arterial, un escáner de ultrasonido, un chaleco con estetoscopio para un diagnóstico general y un respirador nebulizador.  También dispondrá de una impresora de férulas en 3D, equipo de bioplásticos para someterse a análisis instantáneos de fluidos, como mucosidad, orina y sangre, así como una báscula. 

Ginkoba fue concebido para concursar en el Goldreed Industrial Design Award (GIDA) 2020, y posteriormente se incribió también en el Premio a! Diseño, donde quedó finalista en la categoría Producto Objeto Estudiante de la edición 2020. 

Visita: www.crgs.udem.edu.mx