SEBASTIAN ERRAZURIZ

LA BELLEZA YA NO CUENTA

“¿Cuál es el grado de aporte y competencia de una idea?, ese es el rubro donde tenemos que meternos, debemos volver a las ideas”

El rol del diseñador actual es ser capaz de encontrar soluciones originales que no hayan sido encontradas antes, su rol ya no es la estética, tiene que ser más exigente… la belleza ya no cuenta”, afirma Sebastian Errazuriz, quien desdibuja la frontera entre arte, ciencia y diseño a través de su trabajo.

Nacido en Chile, creció en Londres y actualmente radica en Nueva York. Obtuvo una licenciatura en diseño en Santiago de Chile y una Maestría en Bellas Artes por la Universidad de Nueva York.

“La estética por sí misma es muy difícil de medir, y es dependiente de modas y gustos, sin embargo una idea innovadora es algo que se puede medir”, apunta Sebastian Errazuriz en una conversación que nos lleva al encuentro con un renacentista del siglo XXI.

¿Cómo se unen el diseño, el arte y la ciencia en cada uno de tus proyectos? 

Desde niño era muy existencial, y a la hora de decidir a qué me iba a dedicar, mis opciones fueron las artes en general. Busqué referentes, un personaje que sería el héroe con quien trataría de compararme, y en la historia del arte para mí no hay nadie que supere a Leonardo da Vinci. No es un artista conocido por un estilo que repite una y otra vez, o por el uso de los mismos elementos, que es lo que hacen muchos artistas para ser identificados.

Leonardo da Vinci explora constantemente y lo hace en distintas disciplinas, mezclando la ciencia, la arquitectura, el arte, la anatomía, y otras áreas del conocimiento. Yo no entiendo por qué debemos seguir el paradigma del artista de hoy,  cuando uno de los referente más antiguo, es mucho más interesante. 

Teniendo eso en claro, yo voy a tratar de moldearme por este estilo, más renacentista, más curioso, más abierto, que sigue explorando siempre; que está dispuesto a sacrificar hasta cierto punto lo reconocible de la obra, por una larga vida de búsqueda y crecimiento constante.

En este contexto, ¿qué significa para ti ser diseñador el día de hoy?

Me parece que el contexto es la clave. El diseñador de hoy debe tener como contexto la inteligencia artificial, porque es lo que está poniendo en cuestionamiento las capacidades, las metas y las habilidades, no solo del diseñador sino de los creativos y del ser humano en general, y por ende es volver a la capacidad de generar ideas originales, innovadoras, de cierto grado de complejidad, que puedan ser entendidas por la mayor parte del público.

Hoy en día la inteligencia artificial puede generar réplicas y variaciones estéticas de casi todo lo que ya existe, pero llegar a una idea nueva, que entienda nuestra cultura, todavía es algo que se le escapa. Entonces, el rol del diseñador actual es ser es capaz de encontrar soluciones originales que no hayan sido encontradas antes, su rol ya no es la estética, tiene que ser más exigente, y dentro de esa exigencia cuestionarse cuáles son aquellas cosas que podemos hacer nosotros y que la computadora no puede. Y, dentro de ese contexto, la belleza ya no cuenta. 

La estética por sí misma es muy difícil de medir, y es dependiente de modas y de gustos, sin embargo una idea innovadora es algo que se puede medir y que nos puede gustar un poco más o un poco menos, pero podemos inmediatamente ver si existía o no. ¿Cuál es el grado de aporte y competencia de una idea?, ese es el rubro donde tenemos que meternos, debemos volver a las ideas.

Hay algo que es innegable en tu obra, y es precisamente tu estética.

La estética es algo que trato de evitar o dejar al final, y primero partir de las ideas, que sean estas las que manden, eso es lo primero. Lo segundo es que las estéticas y las modas pasan, entonces yo quiero evitar teñir una idea de una moda temporal. Me interesa hacer diseños que sean la representación mínima de una idea, de manera que no sepan si fue diseñado en 1950, 1970, o 2023, similarmente preferiría que no sepan si fue diseñado en México, en Chile, en Suecia, en Dinamarca, o en Japón. 

Hay algo muy bello si uno logra hacer eso, porque en el fondo pasan a ser lenguajes universales atemporales, y de pronto esa pieza que uno diseña pasa a ser un instant classic, un diseño que  va a poder seguir funcionando dentro de 20 años más, y lo puedes poner al lado de un diseño de principios de siglo y pueden tener un diálogo y pueden acompañarse. 

Yo juego muchísimo con las proporciones, para mí no es lo mismo que una pieza tenga 50 cm. de largo a que tenga 48.6 cm; es distinto y eso se siente, y el espectador se da cuenta. La obsesión por la estética está en mi trabajo, pero es más bien por las proporciones, porque esa estética acompañe y entregue fuerza a la idea; es porque no existan elementos decorativos que distraigan de la idea, no es decorar, no es adornar, no es parecernos a la moda del momento. Es una manera distinta de entender la estética.

¿A ti qué te inspira, de dónde surgen tus nuevas ideas?

Precisamente porque fui muy existencial desde niño y porque siento que la vida es muy corta, creo que no tiene sentido replicar lo que ha hecho uno antes. Es fundamental justificar nuestra existencia a través de nuestro trabajo, y por ende el trabajo debe ser innovador, creativo, tener la capacidad de conectar con la gente, de hacerlos pensar, hacerlos dudar, de hacerlos reír; debe generar inquietud en otro, y eso está en todas partes, podemos hacer nuestro trabajo sobre cualquier tema posible, es cosa de ser curioso, de estar dispuesto aprender y tratar de mirar de una manera muy abierta, en base a una reflexión crítica, y encontrar cosas que podrían ser cambiadas.

¿Un ejemplo? Tengo un plato sopero con un lado más profundo que el otro. Al observar a la gente comer sopa me di cuenta de que todos solemos inclinar el plato para que la sopa baje y poder tomar las últimas cucharadas. Mi diseño es para que la sopa baje sola, y tiene una marca para saber cuál es el lado más profundo; ese gesto mínimo de evitar que tengamos que inclinar el plato, es un gesto que ya justifica mi vida, fue un aporte. 

Si volvemos a hacer uno de estos proyectos al año, al mes, a la semana, o al día, claro que nos dan satisfacción, nos hacen reír, conectan con la gente. Hay algo muy bonito en el aporte de las ideas, ni siquiera tengo que mostrar el plato, solo tuve que narrar una idea de diseño.

En tu trabajo no existe la frontera entre arte y diseño, que es un tema que siempre ha estado en discusión.

Tenemos que partir de la idea de que mi héroe es Leonardo da Vinci, y para él la arquitectura, el diseño, la ingeniería, el arte… todo se mezclaba, no tendría sentido preguntarle si quería ser artista, ingeniero o anatomista. 

Recuerdo que mi padre hizo un doctorado en cómo enseñar arte, y yo me crié casi como rata de laboratorio; mi mesada dependía de hacerle las fichas para las clases de la universidad. A los 14 años de edad tenía una pila de libros que debía ir escribiendo en diapositivas, cuando tenía 18 años, estudiar arte no tenía mucha lógica porque ya sabía la mayoría de los temas y materias, así que decidí estudiar diseño para enfocarme en una área diferente. 

El arte depende de tu talento y tus propuestas, y el diseño de tu capacidad para solucionar problemas y de manejar herramientas. Ya estudiando diseño, me pareció muy pobre solo resolver problemas medibles e inmediatos. Entonces me pregunté: ¿el diseño no puede además ser existencial y conceptual?, ¿y el arte no puede ser responsable, y tener la obligación de comunicar ciertos temas?

Entendí que tanto el arte y como el diseño simplemente son dos lenguajes distintos, con diferentes códigos. Yo hablo tanto inglés como español, y si me preguntaran si soy un hablante de inglés o de español, me sería igual de ridículo que si me preguntan si soy artista o diseñador, soy bilingüe, no puedo elegir una lengua o la otra. Pero hay que entender las riquezas y las diferencias de los distintos idiomas.

Sebastian Errazuriz

SEBASTIAN ERRAZURIZ

Artista, diseñador y activista, Sebastian Errazuriz recibió reconocimiento internacional por sus obras originales y provocativas en diversas disciplinas. Desde gabinetes cinéticos experimentales, esculturas funcionales y proyectos de arte tecnológico, hasta obras de arte políticas y proyectos gigantes de arte público.

Su trabajo invita al espectador a volver a mirar realidades que a menudo estaban ocultas a simple vista. Tiende a desdibujar los límites entre el arte contemporáneo, el diseño, la artesanía y la tecnología.

A la edad de 28 años, se convirtió en el segundo artista sudamericano vivo en tener obra subastada en Sotheby’s Important Twentieth Century Design. En 2017, su intervención en la escultura de Realidad Aumentada de Jeff Koons + Snapchat fue la primera obra de arte pública virtual vandalizada, este acto abrió la discusión sobre la toma corporativa de espacios públicos virtuales. En 2015, fue invitado por Times Square Arts para presentar su instalación “A Pause in the City that Never Sleeps” en Times Square, y el mismo año fue homenajeado en la Gala del Museo de Arte y Diseño de Nueva York.

El trabajo de Sebastian Errazuriz se ha incluido en exposiciones y colecciones en el Museo Nacional de Diseño Copper Hewitt, en Nueva York; Museo Kiasma de Arte Contemporáneo, en Helsinki; Museo Vitra, en Alemania; Museo de Arte y Diseño de Nueva York; Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago, en Chile, y el Museo Amparo de Puebla, en México.

www.sebastian.studio

LEE EL ARTÍCULO COMPLETO EN LA REVISTA NO. 132

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