El color no se incorpora para seguir una moda pasajera, sino para construir atmósferas
por a! Diseño / Redacción
21 de julio de 2026
Durante mucho tiempo, el hogar contemporáneo se construyó alrededor de una idea de calma visual: blancos, grises, beiges y materiales discretos que prometían atemporalidad. Esa estética respondió a la necesidad de crear refugio, limpieza visual y continuidad. Sin embargo, los últimos años han marcado una evolución en la manera en que arquitectos, diseñadores y homeowners entienden los espacios.
Ahora el color regresa con una intención distinta. No vuelve como exceso, sino como carácter. No aparece únicamente como tendencia decorativa, sino como una herramienta de diseño capaz de modificar la percepción, la emoción y el uso cotidiano de un espacio. En una casa cada vez más pensada como santuario, lugar de trabajo, punto de reunión y territorio personal, el color permite diseñar ambientes con identidad propia.
Esta transformación se percibe con especial fuerza en espacios que antes eran tratados desde lo funcional, como baños y cocinas. Durante años, estos ambientes se resolvieron desde la eficiencia, la higiene y la practicidad. Ahora, su papel dentro del hogar se ha expandido: el baño se entiende como ritual; la cocina, como punto de convivencia; los materiales, como una forma de narrar cómo se habita.
En ese contexto, el color adquiere una función arquitectónica. Puede ampliar o contener, energizar o calmar, jerarquizar una pieza o suavizar una transición. Elegir color ya no significa comprometer la sofisticación de un espacio. Al contrario, cuando se integra con intención, permite crear interiores más personales, duraderos y emocionalmente conectados con quienes los habitan. El verdadero lujo contemporáneo está dejando de depender de la ostentación para acercarse a algo más preciso: vivir rodeados de piezas, materiales y atmósferas que tengan sentido.
El nuevo KOHLER® Experience Center, ubicado en Anatole France 86, Polanco, se inserta en esta conversación como un espacio para experimentar el diseño más allá del catálogo. Su propuesta permite observar cómo los colores, acabados, proporciones, tecnología y materiales conviven en ambientes reales, ayudando a imaginar decisiones que muchas veces son difíciles de visualizar en abstracto.
Ese enfoque refleja hacia dónde se mueve el diseño residencial: hacia espacios con mayor libertad estética, pero también con mayor criterio. El color no se incorpora para seguir una moda pasajera, sino para construir atmósferas. Puede ser un acento controlado, una pieza protagonista o una decisión envolvente que conecte muros, mobiliario, iluminación y accesorios bajo una misma intención.
Visita: https://la.kohler.com/es