EL FUTURO SE CONSTRUYE EN MADERA

LIMBERLOST PLACE TRANSFORMA UN ESPACIO EDUCATIVO EN UNA DECLARACIÓN DE INNOVACIÓN

Revista a! Diseño No. 143

Ubicado en la zona costera de Toronto, Limberlost Place es un edificio de madera
laminada de diez plantas con cero emisiones netas de carbono, perteneciente al Instituto Politécnico George Brown. Alberga aulas, oficinas, un gimnasio, una guardería y espacios para la comunidad.

El proyecto, realizado por Moriyama Teshima Architects en colaboración con Acton Ostry Architects, se inspira en la belleza de los bosques canadienses y en la inmensidad del lago Ontario; un claro ejemplo de lo que se puede lograr cuando los diseñadores recurren al paisaje y a sus sistemas de conocimiento en busca de inspiración.

Como sede de la Escuela de Estudios de Arquitectura, la torre se erige como un laboratorio vivo que muestra a sus estudiantes, profesores, personal y visitantes el potencial de un edificio concebido para perdurar y adaptarse durante los próximos 100 años.

La solicitud de la institución exigía que el edificio tuviera una huella neutra de carbono, estuviera preparado para el futuro y se construyera con madera laminada. La combinación de estos desafíos de diseño se convirtió en una oportunidad para la innovación sostenible, ampliando los límites de lo que un edificio educativo puede ofrecer a su comunidad académica actual y futura. Como resultado, Limberlost Place se sitúa a la vanguardia de la innovación como el primer edificio de su tipo en Norteamérica: una innovadora torre de madera de diez plantas diseñada para usos múltiples que integra sostenibilidad y regeneración.

Al entrar al edificio, los visitantes son recibidos de inmediato por la calidez, la fragancia y la textura del abeto negro. En el espacio denominado “Paisaje de aprendizaje”, que abarca tres plantas, una imponente escalera invita a estudiantes, profesores y personal a recorrer los pisos y sumergirse en un entorno que evoca un claro en el bosque. Los alumnos pueden reunirse de diversas maneras según sus estilos de aprendizaje: desde el estudio individual en mesas hasta debates colaborativos en las escaleras. Asimismo, para las personas en silla de ruedas, los balcones sobresalen estratégicamente para fomentar la inclusión.

En los costados este y oeste se encuentran las “Salas de respiración”, espacios de descanso de dos plantas donde los estudiantes pueden observar el sistema de ventilación pasiva y las losas expuestas, componentes clave del aprendizaje activo del proyecto. Las chimeneas solares extraen el aire de forma natural a través de ventanas operables, reduciendo así el consumo energético de los ventiladores. Los conductos verticales se extienden desde el segundo piso hasta la azotea, con una entrada en cada planta y una salida en el techo. El aire dentro del conducto se calienta por la acción del sol, creando un efecto chimenea natural.

Desde la perspectiva del diseño, el edificio pone de relieve la madera laminada como un material capaz de satisfacer múltiples requisitos, al ser respetuoso con el medio ambiente, estéticamente atractivo y estructuralmente resistente. El proyecto empleó madera de origen sostenible que captura y almacena 3,758 toneladas métricas de dióxido de carbono, junto con el desarrollo de un sistema de forjado estructural sin vigas que integra losas compuestas de madera laminada cruzada (CLT) y concreto.

Además de maximizar la altura libre de los techos, el diseño aporta flexibilidad a la planificación arquitectónica y a la distribución de los sistemas mecánicos, generando espacios sin columnas que ofrecen vistas despejadas mediante claros de nueve metros. La madera expuesta ocupa un lugar destacado en la fachada, recordando a los usuarios sus beneficios visuales y funcionales, su capacidad para acelerar los plazos de construcción y sus cualidades sostenibles.

Con el objetivo de liderar la industria e impulsar prácticas de edificación sustentable, este proyecto fue pionero en sistemas que se sometieron a pruebas exhaustivas y posteriormente se publicaron para uso público, gracias a la financiación de Recursos Naturales de Canadá y a la investigación de la Universidad del Norte de la Columbia Británica y la Universidad de Biberach. El equipo de diseño colaboró estrechamente con el gobierno de Ontario para revisar los códigos de construcción, que anteriormente fijaban en seis plantas la altura máxima para edificios de madera laminada. Tras el éxito de Limberlost Place, el código se modificó en 2024 para permitir edificios de madera de hasta 18 pisos.

A diferencia del acero o el concreto, cuya producción genera importantes emisiones de carbono, la madera es un recurso renovable de baja huella de carbono que actúa como sumidero para almacenar gases de efecto invernadero. Todo el material se obtuvo de forma sostenible en el norte de Quebec y fue suministrado por Nordic Structures, una empresa canadiense reconocida internacionalmente por sus productos de madera
de ingeniería.

Junto a sus beneficios ambientales, la madera expuesta aplica principios de diseño biofílico que mejoran el bienestar, el estado de ánimo y la función cognitiva de los usuarios. La calidez y textura del material evocan la serenidad de un entorno natural, mientras que la luz natural y el aire fresco contribuyen a la salud mental al regular el ritmo circadiano y reducir los niveles de cortisol. Limberlost Place integra la naturaleza en el entorno urbano para fortalecer un vínculo significativo con el medio ambiente en las futuras generaciones de arquitectos y diseñadores.

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