Una visión compartida sobre las paletas de color, materiales, mobiliario y principios que marcarán los proyectos de interiorismo
por a! Diseño / Redacción
22 de enero de 2026
Las propuestas de diseño para 2026 apuntan a convertirse en refugios sensoriales que ofrezcan bienestar, calidez y conexión. Bajo esta premisa, Cosentino y Raúl de La Cerda, diseñador de interiores, comparten una visión clara: el diseño interior de este año será más humano, más consciente y profundamente vinculado con la experiencia del usuario.
Las tendencias cromáticas para 2026 estarán ligadas al deseo de contrarrestar el caos exterior con espacios que transmitan energía y calidez. Naranjas, amarillos, rosas y tonos profundos formarán parte de paletas que buscan generar una sensación de abrazo visual y vitalidad dentro del hogar. Por otra parte, el diseño interior entrará en una etapa donde convivirán de forma natural la artesanía y los procesos tecnológicos avanzados.
Para Raúl de la Cerda, no existen piezas universales que funcionen para todos los hogares. El mobiliario debe responder a la forma en que cada persona vive sus espacios. No existe una fórmula universal ni el diseño deba imponerse; la pregunta siempre debería ser qué necesita esta persona para sentirse cómoda, feliz y representada en su casa.
La funcionalidad se consolida como el principio rector del buen diseño, directamente ligada al confort y al bienestar. La elegancia, más que un estilo, surge de la coherencia con el contexto, el entorno y las personas. Cuando todo eso se alinea, la elegancia aparece de manera natural, sin necesidad de forzarla.
Para 2026, la sostenibilidad deja de ser un diferenciador y se convierte en una obligación ética dentro de la industria. Integrar responsabilidad ambiental y estética de alto nivel no solo es posible, sino necesario. Un buen proyecto es aquel que funciona para el usuario y que, al mismo tiempo, es consciente del contexto en el que existe, de dónde vienen los materiales, quiénes los trabajan y qué impacto generan. En este sentido, Cosentino impulsa procesos de innovación orientados a reducir el impacto ambiental sin comprometer el desempeño técnico ni la calidad visual de sus superficies.
Más que corrientes formales, lo que definirá el diseño en los próximos años será su capacidad de conectar emocionalmente con las personas. La tecnología y la inteligencia artificial jugarán un papel cada vez más relevante, pero el reto estará en integrarlas sin perder el valor del oficio, la artesanía y la sensibilidad humana. En este equilibrio entre innovación, oficio y sensibilidad, el interiorismo encontrará nuevas formas de crear espacios más inteligentes, humanos y responsables.
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